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Ismael Arroyo
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Ramón y Miguel Ángel Arroyo
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Marisa Arroyo

Historia

Bodegas Ismael Arroyo S.L. es una bodega familiar que se encuentra ubicada en la localidad burgalesa de Sotillo de la Ribera, en el corazón de la Denominación de Origen Ribera del Duero.

Bodega fundada en el año 1979, cuando todavía no existía una denominación de origen, Ismael luchó junto con un reducido número de personas para crear esta Denominación de Origen Ribera del Duero, la cual se formó en el año 1982.

La tradición de elaborar vino se ha transmitido de generación en generación en la familia de Ismael Arroyo desde hace 400 años.

De hecho, la bodega conserva un documento que acredita como Elpidio Arroyo, padre y abuelo paterno de la actual generación,  obtuvo un premio en el año 1948 en el “Gran concurso de Vinos Tintos y Claretes de la Ribera del Duero”.

Una copa y 500 pesetas fue el premio obtenido en el año 1951 (1º Premio Concurso de Vinos Comarcal)  por Vidal Callejo, abuelo materno de la actual generación.

Otros documentos importantes que conserva la bodega son un diploma de 1ª clase por el vino,  otorgado en el año 1902 y dibujado a plumilla por el grabador Isidro Gil.

Un documento del año 1787 de los diezmos o impuestos que se pagaban sobre el vino a la villa, la iglesia, el cabildo y el curato.


D.O. Ribera del Duero

Ismael Arroyo junto con otros viticultores amigos de la zona y apoyados por algunos técnicos y funcionarios, iniciaron los trámites para crear la D.O.Ribera del Duero.

Fue en el año 1982 cuando el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación otorgó a la Ribera del Duero la Denominación de Origen y aprobó su primer Reglamento.

La Denominación de Origen Ribera del Duero la forman cuatro provincias de la Comunidad Autónoma de Castilla y León: son 60 municipios de la provincia de Burgos, 4 de Segovia, 19 de  Soria y 19 de Valladolid.

Esta Denominación, tal como hoy la conocemos, surge tras la iniciativa de una serie de viticultores y bodegueros preocupados por impulsar los viñedos y la calidad de los caldos de la Ribera del Duero.

La principal función del Consejo Regulador es avalar con su sello la autenticidad de los vinos de  la Ribera del Duero, asegurando al consumidor que cada botella que ostenta una contraetiqueta numerada ha superado rigurosos controles antes de llegar a sus copas.