Bodegas Ismael Arroyo Celebra su 30 Aniversario



Se han cumplido ya tres décadas desde que Ismael Arroyo decidiera, con el apoyo de sus hijos, Miguel Ángel y Ramón, y más tarde Marisa, poner en valor el viñedo que la familia poseía en la localidad burgalesa de Sotillo de la Ribera, y lanzarse a la elaboración de sus propios vinos con una marca, iniciando así un negocio familiar que en estos 30 años ha tenido un recorrido lleno de reconocimientos.

 
En el año 1979
muchos agricultores de la zona aún arrancaban sus viñas debido al bajo precio de las uvas y el vino, y lo que se mantenía era gracias a las cooperativas. No parecía el mejor momento para fundar una bodega, pero la familia conocía bien la calidad de las uvas y sabía que se podía sacar un buen producto.

Las primeras botellas, de rosado y tinto joven, de Bodegas Ismael Arroyo, se vendieron enseguida en las provincias de Burgos, Valladolid y Segovia, bajo la marca Mesoneros de Castilla, y poco a poco fueron extendiendo su mercado.

Paralelamente, decidieron arreglar una de las mejores bodegas subterráneas de Sotillo de la Ribera, la bodega El Concejo, que poseían por herencia familiar, para dedicarla a la crianza del vino en barricas, como hacían sus antepasados. Y aquí nacieron los crianzas, reservas y grandes reservas Valsotillo, que muy pronto llamarían la atención de los importadores norteamericanos.

Pero antes Ismael Arroyo se unió a otros viticultores amigos de la zona, (los hermanos Pérez Pascuas, Alejandro Fernández, Pablo Peñalba…), que como él se habían arriesgado a iniciar un negocio, y junto a técnicos y funcionarios, sobre todo de la Diputación de Burgos, lograron crear en 1982 la Denominación de Origen Ribera del Duero.

Con un respaldo ya oficial de que se estaba elaborando un producto de calidad y un mercado que crecía, la bodega fue ampliando y mejorando instalaciones cerca de sus naves subterráneas, en el cerro de San Jorge, plantando nuevos viñedos e incrementando el parque de barricas y fue también de las primeras que se inició en el turismo enológico, invitando siempre a sus clientes nacionales y extranjeros a visitar la bodega histórica.  En 1989, por ejemplo, acudió a verla el entonces presidente de la Junta de Castilla y León, José María Aznar.