Homenaje a los ‘Padres’ de la Ribera del Duero

Homenaje a los ‘Padres’ de la Ribera del DueroSiete bodegueros emblemáticos de la Ribera del Duero: Ismael Arroyo, Pablo Peñalba, Alejandro Fernández, Anastasio García y los hermanos Pérez Pascuas recibieron un emotivo homenaje el pasado mes de marzo en Burgos en el transcurso de una gala a la cual asistieron más de 200 personas. El objeto de este evento era reconocer la gran contribución de estos emprendedores en la puesta en marcha de la Denominación de Origen Ribera del Duero.

 Ante la falta de un reconocimiento institucional, el homenaje les llegó de sus propias familias y sucesores, que organizaron el evento prácticamente en secreto con la intención de darles una agradable sorpresa, aunque al mismo acudieron, puesto que fueron invitadas, distintas autoridades, entre ellas el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera. Éste reconoció a los bodegueros homenajeados como “auténticos embajadores de esta tierra, hombres a quienes nadie ha regalado nada y que han sacado el país adelante”, y aseguró que “lo que significa hoy el vino en Castilla y León se lo debemos a ellos”.

La espina dorsal de la gala estuvo formada por un amplio documental en el que se repasaba la figura y trayectoria de cada uno de los elaboradores, en el que se incluían sus propios testimonios, grabados sin que ellos supieran el homenaje que iban a recibir.

La historia común de todos los homenajeados es de una apuesta empresarial por un producto, el vino, que cuando ellos empezaron no estaba ni tan valorado económicamente como ahora, ni reconocido gastronómica y culturalmente. Todos tuvieron que luchar contra la incomprensión de sus vecinos para poner en valor su tierra, y convencer a las autoridades de que la zona tenía un gran potencial, hasta conseguir el reconocimiento de una Denominación de Origen.

De Ismael Arroyo se destacó que empezó a plantar viñas en su pueblo, Sotillo de la Ribera, en 1979, cuando otros las arrancaban, y que con el apoyo de sus hijos se lanzó a elaborar y embotellar su propio vino bajo las marcas Mesoneros de Castilla y Valsotillo. Con mucho esfuerzo y dedicación, Ismael fue abriendo mercado para sus vinos, vendiendo principalmente en restaurantes y tiendas de alimentación de Valladolid, Segovia, Burgos y Madrid, aunque muy pronto la calidad de sus vinos atrajo a importadores de Estados Unidos, país donde se inició con la exportación.